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La amiga invisible de Robert Capa

Eran vecinos. Sus padres eran grandes amigos y un día, ella , siendo adolescentes, le mostró a su amigo la Kodak Brownie que su padre le había comprado para su cumpleaños. Y le enseño como manejarla.

Así, entre carretes, distintas velocidades y obturaciones, se divirtieron mucho recorriendo la vieja Budapest de los años ’30. Sin embargo, estos entrañables amigos pronto se distanciaron. Los nazis y las persecuciones a los judíos los separaron.

Ella, Eva Besnyö, se fue a Amsterdam y él, a París donde comenzó a ser conocido como Robert Capa.


© Eva Besnyö

El resto es historia conocida.

Este año, esa amiga invisible de Capa tuvo su gran homenaje con la publicación de un monumental libro de 250 páginas titulado La imagen sensible.

 
© Eva Besnyö

Su obra se caracterizó por tener una visión humanista del mundo que resultaría estilísticamente decisiva en el desarrollo de la fotografía neorealista en los años 50 principalmente en Italia, Francia, Estados Unidos y también en España.


© Eva Besnyö


© Eva Besnyö

También se realizó una gran retrospectiva este año en París y me gustaría compartir con ustedes este vídeo que me parece sumamente interesante para observar la magnitud de su obra.

Un artículo de Marcelo Caballero

Durmiendo con Walker Evans y compañía

A menudo asociamos el imaginario colectivo de una región, una ciudad o una cultura a través de algún libro, una película, una canción o una fotografía. Para lo bueno y lo malo, eso está claro.

Albama 1936 © Walker Evans

William Eggleston.

Mississipi © William Eggleston

En el caso del sur de los Estados Unidos, una región que aún no he tenido la suerte de visitar; he aprendido a conocerla a través del imaginario que me transmitieron algunas lecturas de William Faulkner, algunos blues melancólicos de Muddy Waters, las atrevidas aventuras de Huckleberry Finn o por las fotografías de Walker Evans, y hace poco por Sleeping by the Missisippi de Alec Shot.

Menphis 2002 © Alec Soth

Este libro que va por la tercera edición es una renovada mirada íntima de esta parte de Estados Unidos que combina perfectamente con el estilo documental y la sensibilidad poética de Evans o Eggleston.

Pero por detrás, y seguidos muy de cerca, también están William Christenberry,

1978 © William Christenberry

  Carrie Mae Weems,

Louisana 2003 © Carrie Mae Weems

Susan Lipper.

de la serie Dalla 1988 - 1992 © Susan Lipper

Con varias fotografías de todos ellos, Photoworks editó en el 2010 un excelente libro – catálogo que coincidió con una exposición: Myth, Manners and Memory: Photographers of the American South.

Los dejo con un video:

Un artículo de Marcelo Caballero

Un americano en Segovia

A veces, determinadas fotografías se fijan de tal forma en el imaginario colectivo que se convierten en una especie de carta de presentación de una ciudad, de una región o de una época.

Ejemplos sobran…

En estos momentos me vienen a la cabeza, París y El beso de Robert Doisneau;

© Robert Doisneau

 la niña afgana de Steve McCurry;

© Steve McCurry

  la Cachemira de Cartier Bresson;

el Marruecos de Bruno Barbey;

Essaouira, Marruecos © Bruno Barbey

 o el magnífico y espontáneo retrato del Che Guevara capturado por Korda.

© Korda

Los caminos que llevan a que una imagen se consolide en la memoria visual más allá de las modas sigue siendo todo un misterio.

Quizás, si discerniéramos cada uno de sus factores,  podríamos encontrar algunos aspectos que nos ayudarían a comprender algo de este fenómeno: difusión mediática en el momento justo; gustos políticos, artísticos, históricos del momento,  publicación de libros importantes; circulación en  revistas de renombre;  cine o apoyo de documentales.

Pero todo ello, en conjunto, no es una fórmula concreta que pueda explicar como una determinada fotografía o un grupo de ellas quede fijada en el imaginario y que logre construir determinado simbolismo de un lugar o de una época.

Quizás, esas imágenes tan representativas, hacen que percibas el mundo de una manera u otra.

A mi me pasa esto muy a menudo. Y en especial con lugares que aún no conozco donde ciertas imágenes construyen poderosamente mi imaginario visual.

Algo así me pasó antes de visitar Segovia en España, una ciudad de la que había visto muchísimas fotografías. Y casi todas, de algún modo, se relacionaban con el fabuloso acueducto romano construido allí hace casi 2.000 años. Las típicas postales de siempre.

Pero había una de ellas que se fijó en mi mente más que otras y era la que se reproduce aquí abajo, captada en 1997 por James Stanfield, habitual colaborador de National Geographic.

© James Stanfield

Deduje a partir de esta magnífica imagen que el reconocido fotógrafo norteamericano la había captado con la ayuda de un teleobjetivo desde algún lugar más o menos alto desde afuera del casco antiguo.

Luego de buscar en mapas y hurgar información por Internet  llegué a la conclusión que no había edificios muy altos alrededor ya que toda esa área, aledaña al acueducto,  es zona protegida por ser este último un Patrimonio de la Humanidad.

Entonces no cabía pensar en otra posibilidad que Stanfield había sacado esa foto desde el campanario de alguna iglesia.

Apenas arribé a Segovia,  me dirigí al acueducto para constatar lo que previamente me había imaginado. Y desde allí me dí cuenta en seguida que,  por la perspectiva de la fotografía de Stanfield,  el lugar desde donde se sacó la imagen posiblemente fuera la Iglesia de San Justo (a su alrededor no había ninguna con un campanario más alto).

Ya estaba anocheciendo y decidí alojarme por los alrededores de esa antiguo templo cristiano. Con mucha suerte encontré una casona del siglo XIX restaurada que se los recomiendo: el hostal Don Jaime, ubicada a escasos metros de esta iglesia románica.

A la mañana siguiente, bien temprano fui a visitarla pero aún se encontraba cerrada. Caminé un poco por los alrededores y encontré a un hombre que regaba las plantas de un jardín y se presentó como Rafael, el cuidador de la parroquia.

Luego de los saludos iniciales, le pregunté si era posible subir al campanario y me respondió que no. Ya que estaba en muy malas condiciones y la mampostería aún no había sido restaurada. Y agregó que hacía unos cinco años que estaba cerrado y no sabía si lo iban a arreglar.

Entretanto,  Rafael,  gentilmente me abrió la iglesia para que la conociera.

Durante el paseo y mientras oficiaba de guía, le hice la siguiente pregunta:

Rafael, usted que hace tanto que trabaja aquí ¿ sabe de algún fotógrafo extranjero importante que hubiese subido al campanario?

Claro, hombre – me señaló ansioso por contar la historia – hace unos 10 años estuvo por aquí un inglés, creo. Era de esta revista…como se llama…National Geographic. Lo recuerdo bien porque esa noche era de perros. Había una tormenta!!!…estuvo como tres horas allí arriba hasta cerca de la medianoche. Pensaba en ese momento que la lluvia y el viento se lo podrían haber tragado. Me preocupó mucho porque estaba solo. Luego se fue y no lo volví a ver.

La visita por el interior de la iglesia bien valió la pena. En el ábside se encuentra una importante serie de murales del período románico (siglo XI y XII) que fueron descubiertos hacía pocos años.

Mientras mirábamos absortos dichos murales, pensaba en Stanfield y en aquella tormentosa noche. Pero también pensaba en que ya no era posible hacer una fotografía así con esa perspectiva desde el campanario.

El campanario y la iglesia de San Justo. Al fondo el acueducto
Un artículo de Marcelo Caballero

La política, la demagogia y la fotografía


Galeria Retratos de Presidentes - Congreso Diputados (Foto: José Ramón Ladra)Galeria Retratos de Presidentes – Congreso Diputados (Foto: José Ramón Ladra)

Vemos en El Periódico de Catalunya la información “El retrato de José Bono que se expondrá en el Congreso costará 94.000 euros” y añade que “El también expresidente de la Cámara Manuel Marín ha optado por una foto tasada en 27.000 euros. Ver el artículo.

Desde nuestro espacio, normalmente hablamos de fotografía y no nos posicionamos en temas políticos. Esta vez hemos creído necesario comentar este artículo.

Es indecente que mientras se recortan gastos en servicios básicos como la sanidad y la educación, hay gastos ególatras totalmente superfluos que se mantienen. ¿No se tendría que empezar a recortar por aquí?

No entraremos en valorar si el trabajo de un pintor como Bernardo Torrens, o de una fotógrafa como Cristina García Rodero tiene un valor de 94.000 euros y de 27.000 euros respectivamente. Ni tampoco si el presupuesto lo hubiera pedido un particular… ¿le pedirían el mismo importe? Entendemos que cada uno valora su trabajo como cree oportuno. No tenemos datos de como se realiza cada producción y la gente que intervendrá, el material que se utilizará y el precio de este…pero si que entendemos que en dos retratos se gastaran 121.000 euros, es decir, muchas nóminas recortadas.

En vez de hacer estas grandes producciones al estilo Annie Leibovitz o David Lachapelle (de otra forma no se entienden estos precios), los expresidentes del Congreso de los Diputados podrían favorecer el sector de las bellas artes y la fotografía dejando que sean nuevos valores emergentes, o estudiantes aventajados de pintura y fotografía quienes hicieran este encargo en forma de concurso, y el ganador que se llevase una dotación económica interesante…pero evidentemente lejos de estos más de 20 millones de las antiguas pesetas que vamos a pagar entre todos los contribuyentes.

No tienen ningún pudor en gastarse esta gran cantidad de dinero en un par de retratos, de muy buena calidad, nadie lo duda…pero luego nos dicen que la huelga del 29-M es inoportuna por la coyuntura económica…quizá los que no saben en que mundo viven y los inoportunos son ellos. Los políticos.

Una simple opinión, la de Carles Calero, miembro fundador de TERRAdeNINGU.com – Fotografía.

Edward Hopper, un gran fotógrafo sin cámara

No me canso de repetir que Edward Hopper es uno de los más grandes street photographers sin haber usado nunca una cámara, salvo para hacer fotografías de base para sus pinturas.

Hopper, a través de sus cuadros, lo que muestra son los límites de nuestra percepción. Esa eterna sensación de ocultar más que mostrar ha sido muy atractivo para los fotógrafos y especialmente para los documentales y los street desde Robert Frank en adelante.

Y otro elemento que lo acerca a los fotógrafos de calle es que sus pinturas parecen haber sido concebidas (en libre semejanza) con lentes cortos, de 35 mm a 50 mm. Y de esa forma, transmiten una tensión in crescendo en paralelo a esa sensación de cercanía y de estar cerca de develar lo oculto.

Por ello, hoy quiero compartir un video que publicó la Galería Nacional de Arte (NGA, Washington, USA) y de la mano del relator,  Franklin Kelly, senior curator de la galería, se adentrará en algunos aspectos del pintor y su relación con Nueva York y el cine.

Un interesante video que espero lo disfruten.

Un artículo de Marcelo Caballero

Todos somos estudiantes de fotografía

Muchos de los que les apasiona la fotografía conocerán la carta que escribió el gran fotógrafo neoyorquino Paul Strand en 1923.

Sin embargo, muchos otros, aún no la han leído.

Por este motivo, hoy quiero compartirla con ustedes, en estos tiempos donde la inmediatez y la masiva y caótica irrupción de imágenes en Internet son la actual consigna. Cosas que el propio Strand ni se atrevía a pensar en sus más alocados pensamientos.

1917 © Paul Strand

“Todos somos estudiantes, algunos lo son por más tiempo que otros más experimentados. Cuando dejéis de ser estudiantes, puede que dejéis de estar vivos en lo que concierne al sentido de vuestro trabajo. Por lo tanto hablo desde estudiante a estudiante. Quiero deciros, pués, que antes de dedicar tiempo a la fotografía (que por otro lado os tomará mucho) pensad hasta que punto es importante para cada uno de vosotros.

Si lo que realmente perseguís es pintar u otra cosa, entonces no fotografiéis, salvo que se trate de pura diversión. La fotografía no es un atajo para llegar a la pintura, para llegar a ser artista o para cualquier otra cosa. Por otro lado si la cámara y sus materiales os fascina y motiva vuestra energía y vuestro respeto, aprended a fotografiar. Descubrid primero que puede hacer esta cámara y estos materiales sin ninguna interferencia, únicamente con vuestra propia visión. Fotografiad un árbol, una máquina, una mesa, cualquier trasto viejo; hacedlo una y otra vez modificando la luz. Observad lo que registra vuestra película, descubrid los resultados que se obtienen con los distintos tipos de papel y gradaciones. Las diferencias de color que pueden obtenerse utilizando uno u otro revelador y en que forma estas diferencias cambian la expresividad de la imagen. El campo es ilimitado, inagotable, sin salir de las fronteras naturales del medio. En resumen trabajad, experimentad y olvidaros del Arte, del pictorialismo y de otras palabras en mayor o menor grado carentes de sentido.

1915 © Paul Strand

Ved libros de autor, exposiciones, por lo menos conoceréis lo que han hecho los fotógrafos. Y observad también críticamente lo que se esta haciendo en general y lo que cada uno de vosotros realiza ahora. Algunos han dicho que Stieglitz tenia fuerza porque hipnotizaba a sus modelos. Id y mirad lo que ha hecho con sus nubes; descubrid si sus poderes hipnóticos se extendían también sobre los elementos. Observad todas estas cosas. Ved que significan para vosotros; asimilad lo que podáis y olvidaros del resto. Sobre todo mirad las cosas que os rodean, vuestro mundo inmediato. Si estáis vivos significara algo para vosotros, y si os interesáis lo suficiente por la fotografía y sabéis como usarla querréis fotografiar ese significado.

Si permitís que la visión de otra gente se interponga entre el mundo y vuestra propia visión conseguiréis algo ordinario y sin sentido: una fotografía pictorialista. Pero si conserváis esta visión clara, conseguiréis algo que por lo menos será una fotografía con vida propia, al igual que un árbol o una caja de cerillas, siempre que creáis que estas cosas tienen vida propia. Para conseguir esto no existen atajos, ni formulas, ni reglas; únicamente en todo caso las que rigen la vida de cada uno. Sin embargo, es necesaria la autocrítica mas rigurosa y el trabajo constante. Pero primero aprended a fotografiar. Para mí esto constituye ya un problema sin fin “.

En síntonía con todo ello, hace un par de años, otro maestro de la fotografía contemporánea, José Manuel Navia nos mostró en su taller, la magnífica e innovadora película documental Manhatta, estrenada en 1921 y codirigida por el propio Strand junto con Charles Scheeler.

Un abrazo grande a todos y hasta pronto!!

Un artículo de Marcelo Caballero

Frank, Kerouac, Bagdad Café en la Ruta 66

1955 “Los Americanos” © Robert Frank

Tanto Robert Frank como Jack Kerouac tienen como denominador común la ruta 66. Y sus fantasmas visuales y literarios deben de estar felices de entremezclarse en el espíritu de Bagdad Café, un film que acabo de volver a ver después de muchos años. Y valió la pena este redescubrimiento.

Una escena del film Bagdad Café estrenado en 1987

En esta nueva lectura, encuentro ciertos guiños cómplices del fotógrafo suizo o del gran escritor Beatnik entre las imágenes de esta pelicula, un claro ejemplo del Neo Expresionsimo teutón.

Pero su director de fotografía, Bernd Heinl, aporta un paso más a todos estos buenos ingredientes que asoció libremente al film. Heinl propone choques violentos de luces y sombras, cascadas luminosas que invaden la pantalla y bruscas caídas de líneas que provocan una tensión visual in crescendo, características visuales expresionistas que me atrapan de esta película dirigida por Percy Adlon.

Primera escena del film

También me agrada la iluminación y el color utilizado que tiene un valor semántico importante. A medio camino del sepia y los saturados, las imágenes me dan la sensación como espectador, de estar imbuido profundamente en un polvoriento desierto de soledad, viento y gasolineras.

El argumento que propone Adlon me cautiva en todo sentido. El film se contextualiza en el marco del desierto de Mojave, en los Estados Unidos donde habitan una serie de personajes simpáticos y estrafalarios. Y por encima de ello, un peculiar encuentro de dos mujeres de culturas diferentes: una obesa alemana, abandonada por su marido en pleno viaje por la Ruta 66 que acaba en un aislado motel regenteado por una combativa mujer negra.

En síntesis, si Kerouac viviera tendría a este film como uno de sus favoritos y Frank, si se lo propusiera, volvería a incursionar por la mítica ruta con su vieja Leica, o porque no, una digital.

Bueno, los dejo con un breve video de imágenes de Bagdad Café acompañadas por la maravillosa música del film. Hasta pronto!!

Un artículo de Marcelo Caballero

Lugares intermedios

Retrato de Orleans 1950 © Edward Hopper

Lo que siempre me ha gustado de los trabajos de Edward Hopper son sus cuadros donde aparecen gasolineras. Quizás porque le confirió a estos espacios intermedios, de tránsito, la dignidad de motivo artístico.

Gas – 1940 © Edward Hopper

Hopper, con sus series de gasolineras, me transmite un estado de suspensión permanente. Y al observar estas deliciosas pinturas, siempre pienso en lo que sucederá o en lo que pasó. Un rasgo muy típico y característico de Hopper: sugerir lo que está afuera del cuadro.

Autovía de 4 carriles 1956 © Edward Hopper

Esta supuesta tibieza e incluso indiferencia sumado a la dignidad artística que Hopper le atribuye a las gasolineras lo convierten en un auténtico predecesor del Pop Art. En este contexto del pop – art, Edward Ruscha también las elevó a la categoría de arte pictórico.

1963 © Edward Ruscha

Este pintor pop también era fotógrafo y en 1963 publicó un libro de fotografías titulado Twentysix Gasoline Stations y como dice el título, incluye 26 fotografías de distintas gasolineras.

Incluida en el libro – 1963© Edward Ruscha

En este libro (cuya tirada inicial fue de sólo 400 ejemplares) la intención de Ruscha era crear un material neutro carente de cualquier detalle superfluo, lo más anodino posible ya que sólo quería fijar una serie de momentos como una repetición. Este libro de Ruscha, en su momento fue muy criticado, pero con el tiempo se ganó un lugar entre los clásicos del art – pop.

Esta huella hopperiana de lugares intermedios también podemos encontrarla en varios fotógrafos de época.

1974 © Sthepen Shore
Menphis 1960 © Inge Morath
1955 © Robert Frank

Como dije al principio, a Hopper le gustaba sugerir algo que está fuera del cuadro y esa imaginería me transporta al Paris, Texas de Wim Wenders donde los caminos, las gasolineras y los espacios de tránsito son protagonistas involuntarios de este film, verdadero clásico de los road movies.

El video está acompañado de la música de Gotan Project que respira gasolineras, autos y caminos por recorrer.

Un artículo de Marcelo Caballero