Frank, Kerouac, Bagdad Café en la Ruta 66
Tanto Robert Frank como Jack Kerouac tienen como denominador común la ruta 66. Y sus fantasmas visuales y literarios deben de estar felices de entremezclarse en el espíritu de Bagdad Café, un film que acabo de volver a ver después de muchos años. Y valió la pena este redescubrimiento.
En esta nueva lectura, encuentro ciertos guiños cómplices del fotógrafo suizo o del gran escritor Beatnik entre las imágenes de esta pelicula, un claro ejemplo del Neo Expresionsimo teutón.
Pero su director de fotografía, Bernd Heinl, aporta un paso más a todos estos buenos ingredientes que asoció libremente al film. Heinl propone choques violentos de luces y sombras, cascadas luminosas que invaden la pantalla y bruscas caídas de líneas que provocan una tensión visual in crescendo, características visuales expresionistas que me atrapan de esta película dirigida por Percy Adlon.
También me agrada la iluminación y el color utilizado que tiene un valor semántico importante. A medio camino del sepia y los saturados, las imágenes me dan la sensación como espectador, de estar imbuido profundamente en un polvoriento desierto de soledad, viento y gasolineras.
El argumento que propone Adlon me cautiva en todo sentido. El film se contextualiza en el marco del desierto de Mojave, en los Estados Unidos donde habitan una serie de personajes simpáticos y estrafalarios. Y por encima de ello, un peculiar encuentro de dos mujeres de culturas diferentes: una obesa alemana, abandonada por su marido en pleno viaje por la Ruta 66 que acaba en un aislado motel regenteado por una combativa mujer negra.
En síntesis, si Kerouac viviera tendría a este film como uno de sus favoritos y Frank, si se lo propusiera, volvería a incursionar por la mítica ruta con su vieja Leica, o porque no, una digital.
Bueno, los dejo con un breve video de imágenes de Bagdad Café acompañadas por la maravillosa música del film. Hasta pronto!!
Un artículo de Marcelo Caballero



